Se muestran los artículos pertenecientes al tema Irrealismo III.
Desierto en un desierto es mi desierto.

---oOo---
Mis aguas rojas
"Tú que buscas el agua que corre transparente
no has de beber mis aguas rojas."
José Hierro
Me fue imposible en esa estancia, herida
por viejos libros que hablan, no ser verso,
no ser estrofa triste cuando tanto
pesar sentí por la palabra nunca.
Me fue imposible huir de tan inmensa
cárcel abierta edificada en mí.
Allí sí hallé refugio en mis nostalgias
y fuentes de aguas claras que beber.
Pero ahora, no existen ni porqués
ni cuándos; sólo un cúmulo de anhelos
amparado en mis aguas rojas; tierna
tormenta de adjetivos que encadena
deteniendo a mis manos en el tiempo,
otoñándose en lasos versos blancos
y espirados por fieles vientos vanos.
Cada vez que mi voz se vuelve azul
y escindo en llantos que en mis aguas rojas
vierto, consciente del empeño inútil
en que consiste disidir del sueño
que me abriga y me breza entre sus brazos,
recuerdo aquel lugar de pesadumbre
y me sumo a su mágica belleza.
No obstante, intento huir y no ser verso
sino ser parte de perdidas pausas
tornándome en cesuras; de silencios
que encabalguen estrofas con estrofas;
de la página en blanco que separa
esto que siento y que no soy -poeta-;
y ser parte del tiempo y su sustancia
para poder vaciar de mí dolientes
palabras en los versos del poema
inmerso en la persona que me encierra.
_______________________
Efímeras palabras...

---oOo---
Las mías sin aroma
"Tú que hueles la flor de la bella palabra
acaso no comprendas las mías sin aroma."
José Hierro
No son palabras sino arenas secas
del desierto de tiempo en que consisto,
agua alegre que pudre la clepsidra
triste de la esperanza que no tengo
y aire negro que envuelve lo que soy,
sólo voz -mi sentido más oculto-,
la que clama rogando una verdad
que sostenga a la imagen que presiento.
No son palabras sino espinas secas
lindando la sutil orilla azul
de un poema; frontera que separa
jirones de gemidos -mis silencios
y gritos más profundos- que derramo
en papeles mojados con tristeza.
No son palabras sino puertas que abren
estancias hacia dentro de sí mismas
descubriendo la luz que de mí escapa;
y canceles que encierran, entre herrajes
forjados con mi tiempo en esta fragua
que lentamente enciendo en mi conciencia,
humildes pensamientos ya gastados
por mi mano apagada y disidente.
No son palabras sino rosas muertas,
rosas que ya no huelen. Pero rosas.
___________________________
Tantas cosas fueron mis manos...

---oOo---
Campos de batallas
Fueron: el mar de angustia que abrigaba
en la piel de sus cunas estos pecios
vestidos de palabra, meros náufragos
flotando en un papel en blanco y negro
(desolación cuando la noche ardía
con fanales de barcos derrotados);
arenas derramadas, yermos páramos
sembrados de poemas ya vencidos,
de armaduras que el cuervo no comprende
(desolación cuando la niebla añil
tañía con mi grito mis silencios);
timón de mi derrota al navegarte
-con temporal en popa- mar adentro
(desolación cuando te vas sin beso).
Mis manos fueron campos de batallas
manchadas con mi verbo azul vencido.
____________________
El deseo de ir a de donde vengo...

---oOo---
Al oeste del este del edén
Igual que un pecio, vivo en mi tristeza
inventada, encallado en la agonía
del abrazo profundo que me hundió.
Recorro lentamente cada llaga
abierta que en las aguas me sumieron
y las reparo con mis torpes versos.
Con ser pecio me basto, aun varado
en la arena que soy. Serán mis manos
el viento que me empuje y me derive
sorteando arrecifes que resguardan
mis silencios, brindándome metáforas
para una nueva huida escrita -amarga
como las amapolas- desde un mar
de palabras de nadie, inhabitado,
que ocupa, por completo, a quien no soy.
__________________________
Espinas como poemas o poemas como espinas.

---oOo---
Espina
Que en soledad -me dices- es cuando el tiempo fluye
y se esparce más lento; que crecen las cenizas
borrando toda huella que guía al pie inseguro;
que así es fácil vivir dejando derramar
de tus manos la arena del tiempo que ha sobrado
al desierto sembrado de trágicos momentos,
de mágicos poemas; que en soledad navegan
desamparadamente en su inútil balandra
versos a la deriva llovidos por los llantos
ocultos en tormentas de lágrimas futuras.
Pero yo, en soledad, intento comprender
lo sutil de un suspiro, la verdad de mi aliento
(la esencia de mi llanto). Pretendo recoger
el tiempo acristalado en mis manos tendidas
que no poseen nada, tan sólo cicatrices
de heridas que dejaron espinas de otro tiempo.
La soledad me embarga con su olor a tristeza,
el mismo aroma azul que emana de una rosa
marchita y derramada en el inmenso mar
de enhiestas amapolas; y me enseña quién soy.
_____________________________
Derrota...

---oOo---
Poema en mí menor sostenido
Yo soy un pecio en arenas de esperas, de estancias borradas, bañadas por mares y nieblas de azúcares agrios y sólo por mí habitadas.
Yo soy un pecio llovido por llantos que le hablan de cielos y vientos solanos, llovido por frases sin verbos, por versos sin para, por lluvias de oscuras estrellas en noches muy claras.
Yo soy un pecio que tiene en sus cartas grabadas las cruces que avisan de un cofre pensado carente de herrajes que guarda en su adentro a un hombre que fui -la persona que soy- y no sé si, tal vez, al que forje el mañana.
Yo soy un pecio gastado, impasible al terrible pasar de mi tiempo, de un tiempo que atrasa.
Yo soy un pecio que tiene en cubierta clavado un fanal, que se alumbra a sí mismo y descubre el lugar asolado por donde se asoman verdades perdidas, mojadas por el manantial que con tinta de mar va angostando con miedos montañas soñadas.
Yo soy el pecio trazado en un mapa que no hay, en un mapa invisible, ataúd que deriva en mi mar imposible, botella encorchada con trapos de angustias deseando que un náufrago encuentre la forma de abrirla y, cual genio de cuentos -de cuentos sin hadas-, salir a llenarme de mar y poder escapar de la nada.
_____________
Siempre la mar...

---oOo---
La mar como pretexto
Y encontraré en el mar lo que me falta.
Carlos Edmundo de Ory
Para saber quién soy, vuelvo a ti, mar,
al rumor de tus olas que apacigua
el conticinio del que tanto temo
su silencio sutil y disidente.
Para saber quién soy, a ti regreso
buscando en tu agua lágrimas remotas
del hombre que en mí habita y desconozco,
cuyo llanto me turba y no comprendo.
Y es que tú, mar, con tu vaivén sonoro
y acompasado, brindas con tu música
el sustento que le hace florecer
como una rosa en medio del invierno
triste que soy; y me ayuda, con palabras,
a vestir con mi voz su llanto humilde.
_____________________
En la seguridad de las cadenas...

---oOo---
El mito de la caverna
Bebí de aquellas sombras prodigiosas
con talante de astroso sin talento.
Edifiqué verdades con mi aliento
y cavé con mis manos temblorosas,
en mi suelo inventado, tantas fosas
como sombras pensó mi pensamiento.
Derramé en mi pared el fundamento
de lo que vive y da vida a las cosas.
Bebiendo de este mar que se proyecta
en el muro de libros que ya he visto,
me encuentro una verdad de edad que afecta
tanto a mí como al hombre en que consisto;
una verdad prosaica, sucia. Abyecta.
Ni sabiéndome sombra sé que existo.
__________________
Es mía mi agonía.

---oOo---
Crucifixión
Porque en la diestra que te escribe ahora
me has clavado tu clavo -el que en la fragua
a golpe de cincel y de conciencia
para mí moldeaste con mis versos-,
desnudo me presento con dos nuevos:
el uno para mi otra mano; el otro
para mis pies, que la lanzada azul
en mi costado ya me la doy yo.
_____________________________
Uno y trino.

---oOo---
Collage de herramientas
"En poesía se puede hacer de todo.
Desde Dios a los macarrones."
José Hierro
Me siento en mi tristeza. Los candiles
dejan de iluminar si mi pasión
se centra en el candor de la candela.
La tuya, tiende manos que regresan
a lo que soy, a ti, adentro. Triste.
"El verbo de los poetas, como el de los santos,
no requiere descifrarse por la gramática para
mover almas. Su esencia es el milagro musical."
Valle-Inclán
Se esparcen los espacios y el tiempo se detiene.
Al temible compás, los duendes danzan
sobre un sembrado de ceniza y rosas.
Lentamente otra noche se escurre entre mis dedos
sembrando la comuna en donde vivo solo.
"Y hay barcos que buscan ser mirados
para poder hundirse tranquilos."
Federico García Lorca
No digo nunca nada que no sienta,
y nunca siento nada de lo escrito.
Nada sirve de nada si no contemplas cómo
en el poema yo me voy hundiendo.
__________________________________
